Reiki y flores de Bach: cómo combinarlos

Las flores de Bach son un nombre melodioso para extractos líquidos de plantas que tienen un efecto positivo en las llamadas emociones negativas. Fue el Dr. Edward Bach, quien murió en 1936, quien dio su nombre a esta medicina descubierta a principios del siglo pasado.

Durante más de 70 años, estos extractos florales, también conocidos como elixires florales han demostrado sus beneficios para todo tipo de problemas emocionales en niños y adultos, pero, ¿qué son realmente estas flores de Bach?, ¿cómo elegirlas? y, especialmente, ¿cómo usarlas? Siga los consejos de su farmacéutico para aprovechar todos los beneficios del reiki y las flores de Bach todos los días.

Los Elixires Florales de Bach (EFB) son los instrumentos de una llamada pseudoterapia alternativa, cada vez más extendida en el mundo. Dado el impacto social de los llamados enfoques complementarios de la salud y la vaguedad entre el enfoque parafarmacéutico.

La investigación crítica parece necesaria para promover información objetiva sobre el tema. La metodología zetética nos parece la más eficiente para tratar la cuestión y, por ello, se procedió a un estudio crítico conjunto del EFB y la terapia alternativa del Dr. Bach que los justifica.

Se demostró cómo la efectividad de los EFB no está probada, que los principios básicos de la teoría se basan en suposiciones sin fundamento, altamente intuitivas y mágicas, y promueven enfoques filosóficos que debilitan a los pacientes, los consumidores.

En solo unos años, los Elixires Florales de Bach (EFB) se han convertido en una necesidad en la llamada farmacopea “complementaria”. Entre la naturopatía y la homeopatía, estas maceraciones alcohólicas de las plantas se ofrecen para la venta como una farmacopea “alternativa”.

Un complemento de bienestar en farmacias, pero también en tiendas de alimentos naturales o productos de distribución llamados orgánicos. Estos elixires, a veces llamados simplemente Flores de Bach o Remedios de Bach representan un potencial económico innegable inversamente correlacionado con su potencial terapéutico.

Uno de los lugares comunes relacionados con las pseudomedicinas consiste en la elaboración de un mito en torno a la vida del fundador. Los EFB no se apartan de este principio con su inventor, Edward Bach. Nacido en 1886 en Moseley cerca de Birmingham, Inglaterra.

Bach, descrito como un ser bueno, puro, de una rara sensibilidad y una misión de seguridad pública, buscaba desarrollar un nuevo tipo de medicina. Se graduó en 1912 en el Royal College of Surgery y en el Royal College of Physicians. Más tarde, estuvo en el University College Hospital y finalmente en Public Health, Cambridge, en 1914.

Trás una llamada cura milagrosa, se recuperó de un coma debido a un tumor del bazo solo por su obstinación y fuerza espiritual. Así, empezó a construir una interpretación espiritual-somática de las enfermedades.

En 1919, fascinado por la homeopatía, se unió al Hospital Homeopático de Londres y se dedicó al desarrollo de lo que más tarde llamó los 7 Nosodes de Bach. Estas eran vacunas homeopáticas creadas a partir de excreciones y secreciones infectadas (heces, orina, pus, sangre, saliva, líquido cefalorraquídeo, tejido de órganos necróticos). Eran administradas por vía oral y estaban destinadas a purgar a los pacientes de uno de los siete grupos de organismos intestinales que habían aislado.

Gradualmente, superponiendo los principios homeopáticos de Hahnemann y sus muchas intuiciones, Bach llega, de una manera narrada desde que es iluminativo, al siguiente edificio pseudomédico y retoma la noción subjetiva de Hahnemanniana de psor.

Está convencido de que existe una correlación entre la personalidad de sus pacientes y las bacterias patógenas que se desarrollan en sus intestinos, de modo que, su adhesión al pensamiento homeopático lo lleva, por analogía, a la siguiente conclusión: “esta es la personalidad que produce la enfermedad”.

Bach elimina, así, 7 pares de estados psicológicos: negativos, positivos, miedo, coraje, etc., que relacionan lo negativo con la esencia floral que resulta de la vegetación de su arboleda. Esto lo hace por dos razones:

En primer lugar, la cumbre floral contiene los principios activos de la planta y rebosa de propiedades curativas que emanan del Vis Medicæ, fuerza vital natural. En segundo lugar, los pétalos tienen cualidades energéticas que resuenan con la sensibilidad de las personas y, por lo tanto, tratan en un nivel energético o etéreo el estado psíquico negativo correspondiente.

De manera muy clara, el objetivo de Bach era poder recetar flores basándose únicamente en el carácter de sus pacientes y sin recurrir a la identificación de bacterias infecciosas. La energía se dirige al paciente mediante la imposición de manos que siguen meridianos y chakras precisos, lo que combinado con un tratamiento “local” para responder al problema de cada persona, daba origen a la solución.

Es por tanto una práctica suave que ofrece relajación profunda, un tratamiento de fondo se realiza generalmente en 4 sesiones.

Por su parte, el reiki está altamente indicado para fortalecer el sistema inmunológico, relajar y reducir el estrés, aclarar ideas, disolver bloqueos de energía y brinda excelentes resultados para resolver el insomnio, el dolor en el estómago y las migrañas.

Recuerda que, aunque el reiki es compatible con cualquier tratamiento médico, no reemplaza al médico tratante y sigue siendo una atención complementaria.

Muchas investigaciones científicas realizadas en hospitales han demostrado su efectividad durante el proceso de curación, lo que significa que en muchos países como Australia, Alemania, Suiza, China, Canadá, Estados Unidos y Japón, representa una terapia imprescindible en varios casos.

Las flores de Bach en gránulos son un condicionamiento bastante reciente de las esencias florales de Bach. El medicamento que descubrió el Dr. Edward Bach está compuesto de 38 esencias florales con virtudes terapéuticas.

Cada una de las flores cubre uno o más aspectos negativos que causan problemas psicológicos.

Las esencias florales, tal como las describe este gran hombre, se basan en un macerado floral que se ha filtrado y estabilizado con la adición de alcohol. Este medicamento se usa aplicando directamente gotas en la lengua o diluidas en una pequeña cantidad de agua.

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